Cuando la mucosa gástrica se rebela

gases estómago

Si las cosas le van bien y funciona como debe, tu no la notarías en absoluto. Efectúa su trabajo en silencio. La mucosa gástrica no se nota hasta que se irrita o algo la ataca, pero entonces sí que se nota bastante: provoca dolores intensos y muchas otras molestias desagradables. En tales casos, la mucosa gástrica ya no puede ejercer sus funciones como antes.

¿Qué hace la mucosa gástrica?

Si no la tuviéramos, tendríamos intensos dolores de estómago todo el tiempo, y la digestión, si llegase a producirse, pasando por varios obstáculos. Pero, por suerte, existe: la mucosa gástrica. Es simplemente imprescindible para la digestión y, por tanto, para suministrar energía y nutrientes a todo el cuerpo.

La mucosa gástrica reviste completamente el estómago. Esto le permite realizar sus dos principales funciones de un modo ideal: por una parte, es responsable de la producción del jugo gástrico y de todos sus componente y por otra, protege con su mucosidad el estómago frente al agresivo efecto del ácido gástrico.

El jugo gástrico se ocupa de seguir desmenuzando el bolo alimenticio y matar agentes patógenos que penetran en el cuerpo junto con la comida. Para lograrlo, el jugo gástrico debe tener un valor pH muy bajo (es decir, ser extremadamente ácido), lo que supone una gran carga para la pared del estómago. Por tanto, la mucosa gástrica realiza otra función más: no solo produce el jugo gástrico, sino que también protege al estómago de sus efectos. Para ello, se envuelve a sí misma con una capa protectora de mucosidad que impide el contacto directo con el ácido gástrico.

¿Qué irrita la mucosa gástrica?

La mucosidad de la mucosa gástrica no es capaz de resistir cualquier ataque. Algunos factores pueden mermarla tanto que el ácido gástrico ataque directamente a la mucosa. Entre estos se incluyen:

  • Infecciones con la bacteria Helicobacter pylori
  • Estrés
  • Determinados medicamentos (p. ej., analgésicos)
  • Un consumo excesivo de alcohol, nicotina o cafeína
  • Especias picantes
  • Un mal funcionamiento del sistema inmunitario
  • Alimentos muy ácidos

La consecuencia es una inflamación de la mucosa gástrica, también conocida como gastritis. Las molestias de la gastritis aguda suelen producirse de un modo muy repentino. Con el correcto tratamiento (por ejemplo, con medicamentos que limiten la producción de ácido gástrico), suele durar tan solo algunos días, aunque en ocasiones puede durar semanas. La gastritis limita la absorción de la vitamina B12 en el intestino, con lo que esta vitamina no puede ejercer su importante función en la producción de sangre.

La gastritis: tratamiento y molestias

Los afectados por la gastritis tiene que vérselas con molestias muy desagradables. Los síntomas que pueden aparecer con la gastritis son, por ejemplo:

  • Dolores estomacales intensos
  • Náuseas
  • Vómito
  • Sensibilidad a la presión
  • Gases en el estómago
  • Reflujo gastroesofágico

Si estos síntomas aparecen juntos o se mantienen durante varias semanas, no dudes en acudir al médico. Éste podrá someterlo a un reconocimiento preciso y clasificar y tratar correctamente sus molestias. Un tratamiento farmacológico adecuado es especialmente importante en caso de gastritis, pues no deben menospreciarse las consecuencias a largo plazo.

Adaptado a las causas de la gastritis ocasional, el tratamiento se concentra en mejorar la inflamación y paliar las molestias provocadas por ésta. Remedios caseros tales como las infusiones de manzanilla pueden resultar útiles. Para neutralizar la irritación provocada por el ácido gástrico o frenar su producción, se emplean los fármacos correspondientes.

Para el tratamiento de las molestias generadas son especialmente recomendables los productos que ataquen varios puntos de los trastornos funcionales gastrointestinales y que sean capaces de combatir toda una serie de síntomas al mismo tiempo. Iberogast® permite combatir con eficacia molestias y síntomas como las náuseas y los dolores estomacales (en el contexto de los trastornos gastrointestinales funcionales y de motilidad) que puede provocar una mucosa gástrica irritada.

anefp