Dolores abdominales y espasmos gástricos: indicios de un trastorno digestivo

dolor abdominal

¿Serán las vías urinarias, el estómago, el intestino o, quizás, el ciego? Si se producen dolores abdominales o, aún peor, espasmos gástricos, se trata de un signo muy general, aunque extremadamente desagradable de trastorno en la zona abdominal. Puede haber muchas causas, y muchos órganos pueden estar detrás de las molestias. Especialmente frecuentes son los espasmos intestinales.

¿Cómo se producen los dolores abdominales?

Si el intestino es el que provoca las molestias, esto no debe sorprender a nadie: es un órgano que tiene que cumplir una gran cantidad de funciones de vital importancia cada día. Por ejemplo, mezcla el bolo alimenticio procedente del estómago con encimas digestivas que se ocupan de dividir el alimento ingerido en sus componentes mínimos.

Lo que el cuerpo necesita o puede aprovechar pasa entonces al sistema circulatorio a través de la pared del intestino delgado. El resto se transporta más allá: el intestino le retira el líquido hasta que, finalmente, se forman las heces. Por el camino, las células inmunitarias que pueblan el intestino comprueban la presencia de patógenos y sustancias extrañas potencialmente peligrosas. Si es preciso, inician una reacción de defensa.

Si este sistema se ve afectado por factores externos, la digestión y el transporte ya no funcionarán correctamente. El cuerpo reacciona frecuentemente con dolores abdominales o espasmos intestinales. Con frecuencia, éstas se ven acompañadas de otras molestias como:

  • Náuseas
  • Sensación de pesadez o hinchazón abdominal
  • Gases en el estómago

Combinados con los espasmos intestinales ocasionales, le complican la vida a cualquiera. Se sienten dolores, especialmente agudos. Esto se debe, por una parte, a que dependemos mucho de nuestro sistema digestivo y, por tanto, sus trastornos y dolores nos parecen especialmente amenazadores. Por otra parte, la zona del estómago y el intestino está poblada de multitud de células nerviosas. Si, por ejemplo, los sensibles receptores del dolor se irritan, aparecen rápidamente dolores intensos.

Las causas de los dolores y espasmos intestinales

Entre las causas de los dolores abdominales pueden figurar numerosos factores:

  • Infecciones
  • Una alimentación poco saludable, rica en grasas e indigesta
  • Molestias psíquicas
  • Trastornos intestinales inflamatorios crónicos como la colitis ulcerosa
  • Intolerancias alimentarias

Todos estos factores pueden contribuir a que se irriten los sensibles receptores del dolor del estómago y el intestino, y que la musculatura se contraiga. En tal caso, el proceso digestivo, durante el cual el estómago transmite al intestino delgado el bolo alimenticio en porciones, ya no puede transcurrir sin incidentes. Las contracciones musculares se producen entonces de un modo más repentino y fuera del ritmo habitual.

Precisamente por ser tan variadas las causas de los dolores y espasmos abdominales, su diagnóstico suele plantear un reto para el médico que los trata. Las alteraciones o trastornos del tracto digestivo solo se aprecian desde el exterior en raras ocasiones. Durante el reconocimiento, el médico debe guiarse por las descripciones del paciente y por procedimientos de imágenes. Éstos incluyen, entre otros:

  • Ecografía
  • Radiografía
  • Gastroscopia
  • Colonoscopia
  • Tomografía por resonancia magnética (TRM)
  • Tomografía computarizada (CT)

Con ayuda de estos métodos, el médico puede hacerse una imagen del estado del tracto digestivo. Así puede advertir si existe un trastorno orgánico o trastornos funcionales del tracto gastrointestinal. Un análisis de sangre y el test del hidrógeno espirado pueden aportar más indicios sobre las causas de los dolores abdominales.

El test del hidrógeno espirado

Cuando existe sospecha de intolerancia a la lactosa, fructosa o sorbitol, se recurre al test del hidrógeno espirado. El paciente bebe una solución del azúcar correspondiente y se mide la composición del gas que éste espira a intervalos de 30 minutos. Cuanto más hidrógeno se detecte, más probable será que exista intolerancia.

La elevada fiabilidad de este método de diagnóstico se basa en un sencillo principio: en caso de intolerancia, las bacterias intestinales metabolizarán el azúcar indigerible correspondiente. Esto genera hidrógeno, que se espira a través de los pulmones. El inconveniente es que, si la sospecha se confirma, no solo aumenta la concentración de hidrógeno en el aire espirado, sino que también se producen los demás desagradables efectos secundarios de la intolerancia: dolores abdominales, náuseas y diarrea.

El tratamiento adecuado de los dolores abdominales

Quien sufre de dolores de estómago o espasmos abdominales recurrentes (posiblemente, por causa aún sin aclarar) conoce bien las dificultades que éstos suponen para el día a día. Resulta más difícil actuar con espontaneidad, y la concentración y receptividad se reducen significativamente. De este modo, los afectados se ven enfrentados a dificultades tanto en su vida profesional como en su vida personal.

Razón de más por la que se debe conceder la máxima prioridad a un tratamiento eficaz de las molestias: los dolores abdominales frecuentes e intensos requieren sin falta tratamiento médico. Una adaptación de la dieta puede resultar tan útil como abstenerse del alcohol y el tabaco, así como la introducción de un régimen de sueño regular. Especialmente recomendables son aquellos medicamentos que no solo tratan los síntomas de los espasmos abdominales, sino que combaten directamente las consecuencias (por ejemplo, en casos de contracturas en la musculatura o de células nerviosas sobreestimuladas, como ocurre con la dispepsia o el intestino irritable). Iberogast® puede actuar sobre éstos y alivia las molestias de un modo eficaz.

anefp