El estrés como causa de dolores abdominales: así afecta la psique a la digestión

Cuidar estomago

Dolores de cabeza, inquietud, dolores abdominales: las consecuencias del estrés se manifiestan en forma de las más diversas molestias. Y es que lo que ocurre en la cabeza no solo afecta al cerebro: la inquietud y la tensión pueden provocar molestias en todo el cuerpo. Muchos afectados pasan mucho tiempo sin ser conscientes de ello. Sin embargo (o, precisamente, por estar asociados a una mala situación psíquica), estos síntomas reducen intensamente la calidad de vida. El sistema nervioso entérico y la digestión que éste controla tampoco se libran.

¿Cómo funciona el sistema nervioso entérico?

La digestión y la interacción funcional del estómago y el intestino forman en el cuerpo un sistema de equilibrio muy sensible. Para que todo funcione en armonía, la musculatura, los nervios y los órganos deben ajustarse los unos a los otros y colaborar con exactitud. No solo los estímulos internos, tales como sustancias perjudiciales contenidas en la alimentación, pueden destruir este equilibrio, sino que también factores externos ejercen una gran influencia.

Los efectos del estrés físico y psicológico son negativos para la digestión ya que éstos pueden provocar dolores abdominales, ardor y otras muchas molestias desagradables.

¿A qué se debe?

Los principales responsables son el sistema nervioso entérico y sus nervios: al fin y al cabo, todo el proceso digestivo se controla a través del sistema nervioso entérico (SNE), una compleja red de aproximadamente 100 millones de células nerviosas. Así, el SNE tiene aproximadamente tantas células nerviosas como la médula espinal. Puede funcionar incluso sin órdenes directas del cerebro: debido a esta independencia, suelen referirse al sistema nervioso entérico también como a un "segundo cerebro". Además de la producción de jugos digestivos, regula los movimientos musculares del estómago y el intestino, así como todo el procesamiento de nuestros alimentos hasta la distribución de los nutrientes a la sangre.

El estrés puede causar dolores intestinales

El sistema nervioso entérico puede trabajar de modo independiente del cerebro. Sin embargo, esto no significa que tenga que hacerlo siempre. La conexión al sistema nervioso central es muy importante: ésta permite al cerebro y al tracto intestinal comunicarse información importante y sincronizarse de modo exacto en todo momento. Desafortunadamente, esta comunicación también puede tener consecuencias negativas en caso de trastornos.

Si el cerebro tiene que vérselas con el estrés y con una gran tensión psicológica, su reacción también suele afectar al estómago y al intestino. En tal caso, el afectado puede que no tenga que vérselas solamente con agitación y nervios, sino también con náuseas, gases, hinchazón abdominal o dolores de estómago. Además, los nervios sometidos a tensión pueden provocar un aumento de la producción de ácido en el estómago, lo que en muchos casos ocasiona una desagradable acidez de estómago. Si el movimiento de los músculos del tracto gastrointestinal no puede efectuarse con normalidad debido a señales incorrectas, puede que el bolo alimenticio se transporte demasiado rápido y se produzcan dolores estomacales, espasmos o diarrea.

Si el estrés provoca trastornos gastrointestinales tales como los dolores intestinales, es muy importante determinar a tiempo la causa exacta. Si es posible, los afectados deberán evitarlo y tratarse los síntomas, pues, de lo contrario, los trastornos digestivos pueden cronificarse.

Por cierto, que la comunicación también funciona en sentido contrario: los trastornos digestivos pueden, a su vez, afectar a la psique. Si se producen dolores intestinales, diarrea y otros síntomas debidos, por ejemplo, a una flora bacteriana intestinal incorrecta tras un tratamiento con antibióticos, el equilibrio digestivo puede verse intensamente trastornado. Tales situaciones pueden favorecer incluso la aparición de enfermedades que afecten al resto del cuerpo o a la psique. Los impulsos nerviosos del intestino, además, son capaces de afectar a las emociones. Los trastornos digestivos funcionales pueden ir acompañados de:

  • Ansiedad
  • Distimias
  • Depresiones

Por tanto, los problemas del tracto gastrointestinal también tienen consecuencias de mayor alcance de lo que podría suponerse a simple vista.

Tratamiento de trastornos digestivos causados por estrés

¿Cómo combatir entonces los problemas gastrointestinales provocados por el estrés o la tensión emocional? En teoría, todo parece muy fácil: la prioridad número uno debería ser evitar más estrés. Sin embargo, con nuestro acelerado estilo de vida moderno, no suele poder lograrse sin más. Las rutinas asentadas y las costumbres cultivadas durante años solo pueden modificarse lentamente y con mucho esfuerzo. ¡Por eso es importante saber cuál es la raíz de estos problemas gastrointestinales!

En el proceso, la relajación que se va consiguiendo puede obrar milagros: Ejercicios de relajación tales como el yoga, la meditación, la relajación muscular progresiva o el Tai Chi y el Qi Gong enseñan a los afectados a percibir su cuerpo de un modo consciente y a prestarle atención.

Lo mejor para disminuir los trastornos agudos son productos que combatan al mismo tiempo varios síntomas en el marco de los trastornos gastrointestinales funcionales y de motilidad: Iberogast® ha demostrado especialmente su eficacia con una gran experiencia.

anefp