Motilidad: el ritmo de la musculatura gastrointestinal

"¿Motilidad? ¡Eso no va conmigo!" Seguramente, más de uno lo piense al oír por primera vez este concepto tan desconocido. Sin embargo, la motilidad es algo esencial para todo el mundo: no se trata de otra cosa que de los movimientos sincronizados del estómago y el intestino.

dolor de estómago

¿Qué es exactamente la motilidad?

La digestión no comienza en serio hasta que el alimento no llega al estómago. Para que el cuerpo pueda aprovechar sus nutrientes de un modo óptimo, el alimento debe descomponerse en sus componentes mínimos. Para ello se añaden al bolo alimenticio, en primer lugar, el ácido jugo gástrico en el estómago y, más tarde, en el intestino, diversas enzimas digestivas procedentes del páncreas. Sin embargo, con esto no basta: Para lograr un máximo efecto, los jugos digestivos deben mezclarse bien con el alimento ya en el estómago. Además, es imprescindible que el alimento desmenuzado continúe transportándose de modo controlado tras cada paso de la digestión.

Precisamente a esto se debe la enorme importancia de la motilidad del tracto digestivo: ésta permite al estómago y al intestino moverse activamente en función de la posición y la cantidad del alimento a digerir.

La musculatura gástrica e intestinal se encarga de la peristalsis, unas contracciones musculares ondulatorias que tienen por objeto transportar el bolo alimenticio. Unos movimientos segmentarios (es decir, limitados a áreas individuales del estómago o del intestino) mezclan bien el alimento. De este modo, el jugo gástrico y las enzimas digestivas se distribuyen por todo el bolo alimenticio.

Esta motilidad no está controlada por el cerebro: El sistema nervioso entérico, o, lo que es lo mismo, la red nerviosa del tracto digestivo, contiene aproximadamente tantas células nerviosas como la médula espinal y puede actuar de modo independiente al cerebro. Naturalmente, está conectado al cerebro mediante vías nerviosas y, de este modo, puede intercambiar con él señales de modo bilateral.

¿Qué ocurre en caso de problemas de motilidad?

Lamentablemente, los movimientos del estómago y el intestino no siempre funcionan a la perfección. Factores externos o desequilibrios internos pueden alterar la motilidad y hacer que los músculos se relajen o contraigan de un modo poco natural. Los trastornos de motilidad podrían producirse en caso de:

  • Dispepsia funcional
  • Determinados medicamentos como los antidepresivos y los opiáceos
  • Trastornos del sistema nervioso

El resultado de los trastornos de motilidad es siempre el mismo: El vaciado del estómago se produce, o bien demasiado despacio, o bien demasiado deprisa, y el transporte por el intestino también pierde el ritmo. Y pueden manifestarse también las siguientes molestias:

  • Sensación de pesadez
  • Náuseas y vómito
  • Ardor
  • Dolores estomacales
  • Cólicos abdominales
  • Gases o Flatulencia

El tratamiento de los trastornos de motilidad

Un tratamiento eficaz de los trastornos de la motilidad deberá concentrarse en primer lugar en la causa subyacente. Sin embargo, hallarla suele ser complicado: al fin y al cabo, las molestias pueden deberse a numerosas causas. Una vez eliminado el factor desencadenante o detectada y tratada la afección causante, la atención deberá enfocarse de nuevo en los trastornos de motilidad en sí: ¿cómo paliar las molestias y restaurar la coordinación del tracto gastrointestinal?

Renunciar a determinados alimentos puede tener efectos positivos, así como la adaptación de la dieta y una reducción del estrés en la vida diaria. Aparte de esto, para estimular o ralentizar los movimientos gastrointestinales, es útil tomar medicamentos que puedan tener efectos tanto estimulantes como relajantes para los músculos, según sea preciso. Con su singular combinación de nueve plantas medicinales altamente efectivas, Iberogast® aumenta el tono gastrointestinal, en zonas poco o nada estimuladas, contrarrestando síntomas como hinchazón y flatulencias. Además, por sus propiedades espasmolíticas, ejerce un efecto relajante en los segmentos más contraídos o estimulados.

Adicionalmente Iberogast disminuye la sensibilidad frente a los estímulos en el intestino, provocada por la dilatación y la serotonina, aliviando el dolor abdominal.

anefp