Motilidad gastrointestinal: función y cómo se mantiene en equilibrio

Mujeres sonrientes mientras comen su comida.

Motilidad gástrica: el ritmo de tu tracto gastrointestinal

“¿Motilidad? ¡Eso no va conmigo!” Seguramente, más de uno lo piense al oír por primera vez este concepto tan desconocido. Sin embargo, la motilidad es algo esencial para todo el mundo: no se trata de otra cosa que de los movimientos sincronizados del estómago y el intestino.

¿Qué es exactamente la motilidad?

Cuando los alimentos entran en el estómago, la digestión empieza su curso. Para que el cuerpo pueda utilizar los nutrientes de un modo óptimo, el alimento debe descomponerse en sus componentes mínimos. Normalmente, la comida permanece en el estómago durante aproximadamente tres horas antes de entrar en el intestino delgado y, luego, en el colon. La rapidez con que se vacía el estómago depende también de la composición de los alimentos.

Para lograr el máximo efecto, los jugos gástricos deben estar bien mezclados con la comida en el estómago. Cuando el bolo alimenticio llega a los intestinos, las enzimas digestivas del páncreas lo descomponen aún más. Pero por sí solo no es suficiente: además, es esencial que los alimentos descompuestos se transporten de manera controlada después de cada paso digestivo.

Esta es precisamente la razón por la cual la motilidad en el tracto digestivo desempeña un papel tan importante: el estómago y el intestino pueden moverse activamente, en respuesta a la cantidad de alimentos que se deben digerir.

La musculatura gástrica e intestinal se encarga de la peristalsis, contracciones musculares ondulatorias que tienen por objeto transportar el bolo alimenticio. Esta contracción y relajación coordinada se parece al movimiento de una lombriz de tierra. La cantidad de movimientos musculares depende de la cantidad y posición de los alimentos. Los movimientos se limitan a áreas individuales del estómago o intestino y mezclan bien los alimentos. De este modo, el jugo gástrico y las enzimas digestivas se distribuyen por todo el bolo alimenticio.

Esta motilidad no está controlada por el cerebro, sino por el sistema nervioso entérico, o lo que es lo mismo, la red nerviosa del tracto digestivo, contiene aproximadamente tantas células nerviosas como la médula espinal y puede actuar de modo independiente al cerebro. Naturalmente, está conectado al cerebro mediante vías nerviosas y, de este modo, puede intercambiar con él señales de modo bilateral.

Mujer pelando una zanahoria en una encimera llena de verduras.

¿Qué influye en tu motilidad?

El movimiento de los músculos en el tubo digestivo puede verse afectado por una gran cantidad de factores. Por ejemplo, se puede observar deterioro en personas con trastornos gastrointestinales funcionales, que se desencadena en personas con altos niveles de estrés o una alimentación desfavorable.

Trastornos gastrointestinales funcionales

Con frecuencia, los trastornos gastrointestinales funcionales, como la dispepsia funcional y la gastritis, se asocian con una mala motilidad. Las personas con dispepsia funcional y gastritis pueden sufrir síntomas como ardor, gases, hinchazón, dolor de estómago, cólicos y náuseas.

Factores psicológicos

La mente también puede afectar al estómago y provocar alteraciones en el movimiento muscular. Esto podría deberse a que el cuerpo libera más hormonas del estrés durante la presión emocional alta.

¿Qué ocurre en caso de problemas de motilidad?

Lamentablemente, los movimientos del estómago y el intestino no siempre funcionan a la perfección. Factores externos o desequilibrios internos pueden alterar la motilidad y hacer que los músculos se relajen o contraigan de un modo poco natural. Los trastornos de motilidad podrían producirse en caso de:

  • Dispepsia funcional
  • Determinados medicamentos como los antidepresivos y lo opiáceos
  • Trastornos del sistema nervioso

El resultado de los trastornos de motilidad es siempre el mismo: el vaciado del estómago se produce, o bien demasiado despacio, o bien demasiado deprisa, y el transporte por el intestino también pierde el ritmo. Y pueden manifestarse las siguientes molestias:

  • Sensación de pesadez
  • Hinchazón
  • Náuseas y vómitos
  • Ardor de estómago
  • Dolor de estómago
  • Cólicos abdominals 
  • Gases o flatulencia 
  • Sensación de saciedad 

El tratamiento de los trastornos de motilidad

Un tratamiento eficaz de los trastornos ocasionales de la mala motilidad deberá centrarse en primer lugar en la causa subyacente. Sin embargo, hallarla suele ser complicado: al fin y al cabo, las molestias pueden deberse a numerosas causas. Una vez eliminado el factor desencadenante o detectada y tratada la afección causante, la atención deberá enfocarse de nuevo en los trastornos de motilidad en sí: ¿cómo paliar las molestias y restaurar la coordinación del tracto gastrointestinal?

Renunciar a determinados alimentos puede tener efectos positivos, así como la adaptación de la dieta y una reducción del estrés en la vida diaria.

También puedes intentar lo siguiente:

  • establecer una rutina alimentaria que incluya desayuno, una comida a la mitad del día y una comida por la noche, así como refrigerios apropiados entre comidas
  • comer porciones pequeñas
  • reducir el tiempo entre comidas y evitar saltarse una comida
  • masticar despacio y dedicar suficiente tiempo a la comida
  • evitar comer mientras vamos a algún sitio o mientras trabajamos y con prisa e intentar comer en la mesa
  • beber suficientes líquidos
  • evitar comer en exceso y ayunar

Aparte de esto, para los síntomas ocasionales, es útil tomar medicamentos que puedan tener efectos tanto estimulantes como relajantes para los músculos, según sea preciso estimular o ralentizar los movimientos gastrointestinales. Con su combinación única de nueve plantas medicinales altamente efectivas, Iberogast®, es un medicamento que aumenta el tono gastrointestinal en zonas poco o nada estimuladas, contrarrestando síntomas como hinchazón y flatulencias. Además, por sus propiedades espasmolíticas, ejerce un efecto relajante en los segmentos más contraídos o estimulados.

Adicionalmente Iberogast® disminuye la sensibilidad frente a los estímulos en el intestino, provocada por la dilatación y la serotonina, aliviando el dolor abdominal ocasional.

Woman suffering from flatulence in holding her forehead in pain, while sitting next to her computer.

Cuando el estrés del trabajo afecta a tu estómago

El estrés en el trabajo se ha convertido en parte de la vida cotidiana de muchas personas. En tales situaciones, un pequeño cambio, como una burbuja de gas, puede provocar síntomas si una persona está estresada. El estrés no solo puede crear problemas psicológicos como agotamiento, sino que también puede afectar el tracto gastrointestinal.

Una botella de Iberogast sobre musgo, junto a su embalaje, rodeado de bosque.

Iberogast®

Las alteraciones en el tracto digestivo son muy desagradables y se asocian con numerosos síntomas, y con frecuencia, hacen que la vida cotidiana sea aún más difícil. Iberogast® es tu solución: su combinación única de nueve plantas medicinales actúa tanto sobre las causas latentes como sobre los múltiples síntomas digestivos.

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